Ella siempre se toma el tren,
y se baja cerca de un cementerio;
después toma el subte, que va a otro cementerio...
... y a veces se dice:
"está bien, nadie puede llegar más lejos".
Todos los días, hace la misma rutina,
las mismas estaciones, los mismos horarios,
las mismas miradas,
los mismos títulos en el diario.
Y no es el cansancio, en realidad...
si no que ya
no percibe el movimiento de nada.
Esas mismas miradas,
desnudándola
en sueños cansados
que se evaporan en el vaho que quema en el aire
que nace de los huesos,
y no se les ocurre que esa chiquita que los tortura
tiernamente en todos sus letargos,
tal vez podría ser su hija...
... pero es nada más que una puta.
Y, quizá, fuera mejor así
si ella fuera su hija,
porque si no, no podrían pagarle.
Y ella también está cansada de decepcionarlos
en todas sus fantasías.
Y todos esos pensamientos la penetran y calan
hasta lo más hondo de su alma.
Y mientras camina por la estación, no puede evitar
sentir ese deseo de que un día algo pase
y, por fin, todo ese lugar estalle...
... y la eleve,
la arroje
fuera de ella misma y saber,
en definitiva, si el viento grita su nombre.
Y nunca más tener que ver
a ese viejo arrastrarse
por las escaleras mientras piensa:
"está bien, no es para tanto,
solamente unos peldaños;
ya es el mediodía y el sol está amenazando.
Tal vez hoy, me sonría la suerte;
un peldaño más
y después viene la muerte".
Por la mañana tuvo un cliente
que en un esfuerzo insoportable le descarga
todas sus frustraciones y su brutal impotencia,
para pagarle con acciones
porque su viejo es dueño de una gran empresa
que un de estos días, Dios sabe,
va a llevar su nombre.
Cuando aprenda el olor que tiene la sangre
y entienda la fiebre que despierta el dinero,
mientras su madre pasa
las tardes tirada
con una copa llena de pastillas
y las persianas bajas,
pensando que tal vez fue una buena ama de casa
cuando lo único que alguna vez
hizo bien en su casa
fue cogerse a otros tipos.
Y, en el fondo, él puede presentir
que pronto va a verse
envuelto en un trágico accidente
por ser tan perfectamente inútil;
mientras a mí, mi viejo...
... nunca me dijo
que iba a ser presidente de nada,
y hace tanto que no le hablo que ha de
estar contando
a todas las personas que lo quieren
para enterarse, al final, si fue buena gente.
Y, últimamente, no puedo
callar esa voz que me grita
que tengo que alcanzar ese último arte
sin saber ni siquiera
lo que eso significa... para transformar
esta angustia
de querer ser más grande
que la vida misma.
Y yo realmente no creo estar hecho
para llenar ningún vacío,
pero ella tiene libre la mañana y yo necesito,
tal vez, relajarme...
... El pobre chico no pudo ni pestañear
antes que el tren lo pasara por arriba.
Hubo un lindo, pintoresco funeral
lleno de gente escalofriante,
que apenas si podían
dominarse a ellos mismos...
... si en sus cuellos y manos
todos olían a sangre.
Y no tardaron en atropellarse
para tener la primicia.
Y el mundo pudo ver en vivo... el suicidio de la madre.
Ella es buena y me deja
descargar en este esfuerzo... tal vez patético
y algo cruel de mi parte
toda esta discapacidad emocional,
a cambio de algunas historias y pocas palabras.
Jugamos un poco y después prende
un cigarrillo, me cuenta
que se llama Abril pero cumple en enero
y yo la invito a mi casa
un día de alguno de estos años nuevos.
Su viejo era un general que murió solo en España
y ella se olvidó de rezar,
como también de los besos.
Me pide que le traiga
alguna de las cosas que escribo
y le di una poesía que debió ser un cuento
o una poesía que está muy mal escrita...
... pero a ella le gusta,
y me dice que esa chica se parece a ella, pero más triste.
Y el chico no está muerto,
si no que está trabajando para el tío.
Y que yo estoy
nada más que confundido.
Pero, de todas formas, quiere saber
cómo termina la historia.
Si esa chica todavía
quiere ver todo derrumbarse a su paso...
... si es verdad que un padre puede matar a su hijo,
o si el viejo, al final, subió la escalera.
Y me dice que lamenta
que mi viejo no fuera un buen padre
y yo lamento también... nunca haber sido un buen hijo.
Y hoy estoy decidido a terminar de contarle
que la belleza no siempre es feliz ni desgarrante.
Simplemente es... y eso la hace tan intensa.
Y que lo único seguro que existe en la vida, es la muerte.
Subo al taxi y, con calma,
le indico las calles.
tomo el diario y leo:
"diecisiete de julio, viernes...
... Estación Lacroze se cayó a pedazos".
lunes, 15 de noviembre de 2010
La Barbie Infiernos
La barbie no se quiere dormir
y nos desvela con una risa boba.
Nadie sabe si no sabe reír o no... entiende
las bromas.
La barbie nunca apuesta a tu fin
pero siempre le sobra media hora.
Un dulce amargo como pocos vi…
… que te secan la boca.
Cuando la ves bailar, no la ves llorar.
Barbie se piensa que todos le creemos
ese blondo de agua oxigenada,
para hacerse la
rubia histérica, seca,
una pendeja perdida... en el amor.
Sus curvas son trapecios,
sus tacones levantan infiernos.
Primero te ama y, después,
te cuento:
La barbie no me quiere dormir... la mona,
pero se excita mientras me acosa.
Los diarios pagan por sus fotos desnuda...
... bajo la rueda de un tren.
Mientras la ves bailar, llora tu historia.
Barbie se piensa que todos le creemos
esas historias de gata letrada,
para hacerse la mantis, cruzada...
... que nunca acaba.
Tu musa te desayuna en el balcón.
martes, 2 de noviembre de 2010
(sin título) #2
Todos saben muy bien que todo pasa… por otro lado…
… y vivimos tropezando, buscando algún atajo.
Creo que todos saben que algo en el aire está raro
y todos tienen miedo de ser señalados.
Creo que nadie sabe realmente cuándo acaba una guerra
pero lo que todos saben es quién va a perderla.
Creo que no hay arma más letal en este mundo que el dinero
y sos demasiado orgullosa para admitir que es cierto.
Y en alguna noche de frío, habrás despellejado algún que otro perro
pero a fin de cuentas, siempre vas a ser un cordero.
Todos creen que sos fiel, excepto por una o dos veces al día
pero yo sé que apenas podés serte fiel a vos misma.
Creo que ya no hay lugar para nadie más en este entierro
y, la verdad, no estoy seguro que alguien sepa quién es el muerto.
La gente se amontona y eso atrae más gente
y todos se alegran de vivir en la vereda de enfrente.
Y la vida parece muy pintoresca sólo en algunas pocas canciones
pero yo duermo en un rincón donde no habitan las pasiones.
Y aunque permito que la angustia a veces acorrale a mis pensamientos,
quedate tranquila, es sólo un juego… para saber si no estoy muerto.
Tal vez seas realmente preciosa y hoy sea sincera tu sonrisa,
pero yo te conocí cuando decías que nadie te quería.
Tal vez te aprovechaste… o fui yo el que se precipitó a todo esto
y todavía no decidí si será un buen o mal recuerdo.
Todos saben que en este lugar no hay ni una salida de emergencia.
Tarde o temprano, todos vamos a pisarnos las cabezas.
Nos estamos matando, el uno al otro, desde hace más de dos mil años
y vos jurás que no disparaste y yo que intenté evitarlo.
Creo que estamos viviendo en tiempos demasiado violentos.
A nadie le interesa nadie y somos todos ajenos.
Creo que todos saben que las cartas ya están marcadas
pero todos creen tener un as bajo su manga.
Y todos saben que la soledad es una situación desesperante.
Yo soy cuatro personas… y eso no lo hace más fácil.
Y aunque parezca que estoy aburrido, nada más estoy vacío.
Tal vez eso ya no es un problema, al menos no es mío.
Creo que en realidad nada es verdaderamente cierto.
Excepto alguna vez que te dije que te quiero.
Con el alma en los labios, guardo un beso que te debo…
… donde más te guste… donde más necesites quererlo.
Creo que todo estaba muy bien justo antes de conocernos.
Vos gritabas que eras libre y yo todavía no te creo.
Tal vez no me merecés… o quizá yo no te merezco…
… o sólo fue un momento extraño para que nos encontremos.
miércoles, 20 de octubre de 2010
El Tornado
Desde la lejanía, tan sólo intuyéndote,
ya puedo percibir una inquietante belleza en vos,
que me resulta cautivante,
parece enajenarme.
Te vas a ir acercando, lo sé… tomándote tu tiempo,
imperiosamente, inabarcable.
Y no tengo miedo, no…
… todo esto resulta hoy inevitable.
Tal vez te arrojes a un ritmo lento, sensual.
Tal vez quieras que todo acabe rápido,
pero siempre habrá de ser a tu modo… a todo o nada…
… sin dar tregua.
Nada permanece a tu paso. Consumiendo
cada cosa que te toca, ensombreciendo todo lo que se refleja en vos.
Y aún así, con una gracia…
… violenta.
No hay lugar que de refugio… aunque no trato de esconderme…
… Voy a aguantar cada una de tus embestidas,
aunque deshagas hasta mi espíritu.
Y no entiendo qué has venido buscando,
con esa inmensurable energía, en tus revoluciones internas,
cuando en realidad nada parece haber cambiado.
Qué es lo que querés,
inmóvil, etérea, en medio de esta tormenta eléctrica…
… ¿tan solo ver todo caer a tus pies?
Sos impredecible… y es tan excitante.
Es tan desgastante, pero quiero más…
… Hoy has vuelto a encontrarme... voy a clavar
la carne a mis huesos.
Tal vez así no puedas arrancarla…
… va a ser divertido…
… Mientras siento tu presencia cada vez más cerca de mí,
realmente no puedo ni intentar preocuparme.
Las marejadas de viento y borrasca golpean, inciertas y febriles,
despedazan hasta los pensamientos.
Para luego alejarte… mientras yo resisto, entero casi…
… precipitándome hacia el caos,
con las marcas de esta suerte en todo mi ser.
No hay forma de que te detengas… salvo en tu propio desenfado.
Tal vez vos descansás… pero no hay descanso.
lunes, 18 de octubre de 2010
Cecilia
Cecilia, va y viene en mi mente
con vicios caros y rostros diferentes...
... pero nunca es igual,
no, nunca es igual.
¿Cómo vas y cómo irán los años
de esta historia que todavía está en blanco?
A veces, ¿no sentís... que algo se te va a partir?
¿Cómo se ve el mundo después de tu viejo,
todavía te queda en pie algún sueño?
Y no sé... qué vas a hacer...
... son nueve años después
-es demasiado-.
Yo quería ser actor y estar con vos...
... No te preocupés.
Cecilia, me debe su inociencia
y yo le debo un par de notas y regalos.
Y, ¿ves?, que ya no es igual.
Si me dejaste en el ojo de la tormenta
que iba a lavar el barro que había en tus venas.
Dejar todo... lo que eras...
... no tiene precio.
Y alguien te sopló que no te merezco, cuando
estabas en edad de merecerlo.
Cecilia enamoró a la dicha, dicen sus ojos...
... y la muerte le regaló su sonrisa.
Pero no entiende, el escenario de la vida:
-es más dura la caída, Cecilia-.
Y, ¿no lo ves?, nunca vas a poder... dejar de ser...
... Cecilia.
con vicios caros y rostros diferentes...
... pero nunca es igual,
no, nunca es igual.
¿Cómo vas y cómo irán los años
de esta historia que todavía está en blanco?
A veces, ¿no sentís... que algo se te va a partir?
¿Cómo se ve el mundo después de tu viejo,
todavía te queda en pie algún sueño?
Y no sé... qué vas a hacer...
... son nueve años después
-es demasiado-.
Yo quería ser actor y estar con vos...
... No te preocupés.
Cecilia, me debe su inociencia
y yo le debo un par de notas y regalos.
Y, ¿ves?, que ya no es igual.
Si me dejaste en el ojo de la tormenta
que iba a lavar el barro que había en tus venas.
Dejar todo... lo que eras...
... no tiene precio.
Y alguien te sopló que no te merezco, cuando
estabas en edad de merecerlo.
Cecilia enamoró a la dicha, dicen sus ojos...
... y la muerte le regaló su sonrisa.
Pero no entiende, el escenario de la vida:
-es más dura la caída, Cecilia-.
Y, ¿no lo ves?, nunca vas a poder... dejar de ser...
... Cecilia.
Luego, entonces... quizás...
Podés desgarrar mis brazos y piernas...
... ya ves, de todos modos, solo... sienten pereza.
Podés abrir y desmenuzar mi cabeza, sabés...
... solo puede... traerte problemas.
Mis ojos siempre estarán sobre tus hombros,
mis labios no quieren pronunciarse... nunca más...
... ¿Podés darme algo por siempre nuevo,
que me estremezca cada vez que lo siento?
¿Podés darme algo realmente único?
Algo que trascienda todo en este mundo...
... Dame ojos de caleidoscopio,
dame amor... pero sin plomo.
Luego, entonces... quizás... podría amarte.
Podés abrir mi pecho por la mitad...
... sólo hay cenizas y humedad, podés...
... exprimir de una vez mi sexo.
No va rechazarte, pero no sabe desear.
Mi cuerpo está cansado de todo este peso,
mi mente adivina tus pensamientos...
... tus movimientos.
¿Podés romper los hilos que nos sostienen
y llevarme a donde nadie puede?
¿Podés darme una fe irrefutable?
Por esta noche, no quisiera intoxicarme...
... Dame fuego y agua en tus manos,
dame algo vivo que no esté contaminado.
Luego, entonces... quizás... podría amarte.
Puedo darte todo a cambio de nada,
si vos podés abandonarte a esa suerte...
... también... y aun si así, no lo creyera
me sobra el tiempo para convencerla.
... ya ves, de todos modos, solo... sienten pereza.
Podés abrir y desmenuzar mi cabeza, sabés...
... solo puede... traerte problemas.
Mis ojos siempre estarán sobre tus hombros,
mis labios no quieren pronunciarse... nunca más...
... ¿Podés darme algo por siempre nuevo,
que me estremezca cada vez que lo siento?
¿Podés darme algo realmente único?
Algo que trascienda todo en este mundo...
... Dame ojos de caleidoscopio,
dame amor... pero sin plomo.
Luego, entonces... quizás... podría amarte.
Podés abrir mi pecho por la mitad...
... sólo hay cenizas y humedad, podés...
... exprimir de una vez mi sexo.
No va rechazarte, pero no sabe desear.
Mi cuerpo está cansado de todo este peso,
mi mente adivina tus pensamientos...
... tus movimientos.
¿Podés romper los hilos que nos sostienen
y llevarme a donde nadie puede?
¿Podés darme una fe irrefutable?
Por esta noche, no quisiera intoxicarme...
... Dame fuego y agua en tus manos,
dame algo vivo que no esté contaminado.
Luego, entonces... quizás... podría amarte.
Puedo darte todo a cambio de nada,
si vos podés abandonarte a esa suerte...
... también... y aun si así, no lo creyera
me sobra el tiempo para convencerla.
martes, 12 de octubre de 2010
Una niña perdida (... y mis entrañas temblando)
I. Está perdida, señorita
y no le asusta.
¿Seguirá su cuerpo, atrapado
en la mente de una niña,
aún si encuentra lo que busca?
II. Aún si estas aguas te abrazaran
y sus olas, más te elevaran.
Saber no podría; tu cuerpo, ya en la cima.
Mar adentro,
sólo traga.
Aún si despertaras con el sol en tu frente
y nunca más, las estrellas altivas
coronaran tu miseria.
Saber debería; tu alma, vana y hambrienta…
… no habrá nada tan oscuro
como el resto de tus días.
Aún si pudieras quemar despacio tu esencia
sin ansia y sin pasiones
y los pétalos de tus días nunca tocaran la tierra.
No podría yo tocarte,
no estarías conmigo…
… no estarías perdida.
Aún si clamara desesperada tu nombre
alguna bestia desfallecida,
abandonada a tus pies.
Saber no podría; tu corazón, lánguido y torpe
que no quieres su abrigo,
tan sólo su piel.
III. Aún si escucharas mis vísceras temblando
cuando estás ausente o hay duda en tus ojos,
no comprenderías el significado de haberte encontrado
perdida en mi suerte,
abandonada a mi nombre.
IV. Está perdida, señorita
y ahora le asusta.
¿Se dará cuenta por sí misma
que su verdadera grima,
está en encontrar lo que cree que busca?
V. Te das cuenta, los poetas viven prendidos
a un mundo imaginario
haciendo la obsesión de un capricho.
Sabés, los filósofos son nada más que hombres desesperados
que no saben de fe más que la que ellos han escrito.
Notarás que los hombres pasan casi toda su vida
encerrados en una cárcel
por ellos mismos construida.
Sabés, mujer, aún sos un misterio porque
de otro modo, no nos interesarías.
VI. Estoy perdido, señorita… y es claro
me asusta.
¿Seguirá mi mente atrapada
en tu cuerpo, niña?
Aún si mi sed no cede con
todo aquello que busca.
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