Lucía,
muy triste,
nunca supo qué hacer.
Su vida transcurre
y no puede ser.
Muchas veces quise saber
qué tarda un hielo en derretirse en su boca.
Su cuerpo siempre, supo estar tibio
pero su estrella vaga sola y errante.
Lucía me incita
a cosas que no sé... si cumplir.
Nada es imposible
(menos para mí).
Ella es tan breve, en nuestros breves momentos,
y yo estoy siempre tan aletargado como un... perro viejo.
Lucía, muy triste, aún no sabe qué hacer.
Mi vida transcurre
y siempre vuelvo a sus pies...
... Muchas veces quise saber
qué tarda un hielo en derretirse en su boca.
Y qué tan violento, ella ha de sentir
decirle no... cuando quiere un... sí.
viernes, 6 de marzo de 2009
martes, 24 de febrero de 2009
A través del centeno
Bajo la dilatada inmensidad
de este campo abierto, unos chicos juegan,
corren; se creen libres.
No conocen sus límites. No entienden el abismo.
Imaginá la tristeza de sus almas
si se enteraran qué es de esa nada,
imaginá entonces lo magnánimo que es ser yo…
… sobre mí descansa la utopía de cada una de esas almas,
bajo el incandescente resplandor de este vasto campo,
estos chicos nunca se cansan.
No, no conocen sus límites. Sus momentos son en el infinito.
Imaginá la tristeza de nuestras almas
si le fallara a alguno de ellos,
imaginá entonces lo violento que es ser yo,
ser la última vela encendida,
alzándose a cada instante de su propia cera…
… ser la mecha de todas esas voluntades
que buscan el sentido de la vida
a la vuelta de cada esquina.
Entre la trágica y voraz altura de esta cosecha,
el tiempo se detiene,
el centeno crece constantemente…
… un radiante resplandor jamás perece,
sus cuerpos nunca ceden.
Imaginá la tristeza de sus almas si alguna vez me vieran,
imaginá la tristeza de nuestras almas
si alguno se escapara a mi sombra.
Imaginá lo espeluznante que es ser yo,
imaginá lo frustrante que es ser yo.
Imaginá, entonces, lo inspirador que es ser yo…
… ser la tierra que invade este sendero
porque –quizá no lo sepas–
alguna vez,
yo fui un chico cayendo.
de este campo abierto, unos chicos juegan,
corren; se creen libres.
No conocen sus límites. No entienden el abismo.
Imaginá la tristeza de sus almas
si se enteraran qué es de esa nada,
imaginá entonces lo magnánimo que es ser yo…
… sobre mí descansa la utopía de cada una de esas almas,
bajo el incandescente resplandor de este vasto campo,
estos chicos nunca se cansan.
No, no conocen sus límites. Sus momentos son en el infinito.
Imaginá la tristeza de nuestras almas
si le fallara a alguno de ellos,
imaginá entonces lo violento que es ser yo,
ser la última vela encendida,
alzándose a cada instante de su propia cera…
… ser la mecha de todas esas voluntades
que buscan el sentido de la vida
a la vuelta de cada esquina.
Entre la trágica y voraz altura de esta cosecha,
el tiempo se detiene,
el centeno crece constantemente…
… un radiante resplandor jamás perece,
sus cuerpos nunca ceden.
Imaginá la tristeza de sus almas si alguna vez me vieran,
imaginá la tristeza de nuestras almas
si alguno se escapara a mi sombra.
Imaginá lo espeluznante que es ser yo,
imaginá lo frustrante que es ser yo.
Imaginá, entonces, lo inspirador que es ser yo…
… ser la tierra que invade este sendero
porque –quizá no lo sepas–
alguna vez,
yo fui un chico cayendo.
En un futuro
Dedicado a Sol (hace mucho tiempo)
En un futuro te veo a vos,
en un futuro no tan lejano… con tus ojos cerrados, negándote.
En un futuro.
Con todos tus proyectos perfectos,
todos tus estudios y tu trabajo perfecto
y con todo eso que alguna vez soñaste que querías alcanzar.
Y lo tenés a él también, ¿sabés?, eterno y perfecto...
... es contador o algo así.
Y estás tan... desesperada
(ya tenés también tu plan perfecto)
para escapar de la casa de tus sueños
y de los hijos que siempre quisiste tener
y de todos los estereotipos idiotas
y de todos tus clichés
y rutinas.
En un futuro, sé que no voy a poder ni mirarte
(como hoy),
sin sentir que tengo que confesarme,
mientras me ponés esa mirada inocente.
En un futuro
este tumor que me encontró esperándote me va a matar
o tengo un accidente…
… es probable.
En un futuro me veo a mí preguntándome
por qué carajo me afectás tanto,
como hoy.
En un futuro, te veo renovada, adaptada… convencional.
Todavía fingiendo que te parecés a mí
y, en realidad… eso ya no me hace gracia,
en un futuro
me dejaste solo, desgraciado… convencional.
Todavía fingiendo que sabés lo que querés,
que sabés quién sos.
Y quizá él te mostró y te enseñó lo que eras
¡y vos te lo creíste!
Quizá él te pego y vos no dijiste nada;
“me pega con amor”, pensaste.
En un futuro, ese día, me vas a matar por dentro.
Y en un futuro, ¡cómo me asquea la debilidad humana!,
como hoy… digo;
como me desvanezco con tu belleza sobre humana
y todas esas estupideces
que alguna vez te dije y yo sólo me creí…
… me sigo creyendo.
En un futuro todo eso me va matar,
todas mis teorías van a chocar
y me voy a morir por tratar de seguir vivo.
Y es culpa tuya, mi amor.
En un futuro me veo a mí preguntándome
por qué carajo me afectás tanto,
llenando el vacío de los dos,
como hoy.
En un futuro me vuelve loco no saber qué estás haciendo,
–como hoy–;
irme a dormir pensando que no estás sola
y acostarme llegando a la conclusión
de que todas tus obsesiones son perfectas.
En un futuro quizá te mueras sola,
como hoy… como yo.
En un futuro, dicen que sos feliz;
y yo sigo pensando en lo que daría por tocarte,
por sentirte entre mis dedos,
por verte respirar…
En un futuro es claro que ya me volví loco,
como hoy.
En un futuro vas a enterarte de esto,
vas a enterarte de mí
vas a enterarte de todo lo que tenés en tu cabeza.
Y en un futuro sabrás vos que nunca quise lastimarte…
… que todo fue una casualidad/causalidad
(tachá lo que no corresponda).
En un futuro todo esto me va a matar
y es culpa tuya, mi amor.
En un futuro, ese día, te juro que te perdono (mi amor),
si vos me perdonás por ser como soy
en un futuro,
como hoy.
En un futuro te veo a vos,
en un futuro no tan lejano… con tus ojos cerrados, negándote.
En un futuro.
Con todos tus proyectos perfectos,
todos tus estudios y tu trabajo perfecto
y con todo eso que alguna vez soñaste que querías alcanzar.
Y lo tenés a él también, ¿sabés?, eterno y perfecto...
... es contador o algo así.
Y estás tan... desesperada
(ya tenés también tu plan perfecto)
para escapar de la casa de tus sueños
y de los hijos que siempre quisiste tener
y de todos los estereotipos idiotas
y de todos tus clichés
y rutinas.
En un futuro, sé que no voy a poder ni mirarte
(como hoy),
sin sentir que tengo que confesarme,
mientras me ponés esa mirada inocente.
En un futuro
este tumor que me encontró esperándote me va a matar
o tengo un accidente…
… es probable.
En un futuro me veo a mí preguntándome
por qué carajo me afectás tanto,
como hoy.
En un futuro, te veo renovada, adaptada… convencional.
Todavía fingiendo que te parecés a mí
y, en realidad… eso ya no me hace gracia,
en un futuro
me dejaste solo, desgraciado… convencional.
Todavía fingiendo que sabés lo que querés,
que sabés quién sos.
Y quizá él te mostró y te enseñó lo que eras
¡y vos te lo creíste!
Quizá él te pego y vos no dijiste nada;
“me pega con amor”, pensaste.
En un futuro, ese día, me vas a matar por dentro.
Y en un futuro, ¡cómo me asquea la debilidad humana!,
como hoy… digo;
como me desvanezco con tu belleza sobre humana
y todas esas estupideces
que alguna vez te dije y yo sólo me creí…
… me sigo creyendo.
En un futuro todo eso me va matar,
todas mis teorías van a chocar
y me voy a morir por tratar de seguir vivo.
Y es culpa tuya, mi amor.
En un futuro me veo a mí preguntándome
por qué carajo me afectás tanto,
llenando el vacío de los dos,
como hoy.
En un futuro me vuelve loco no saber qué estás haciendo,
–como hoy–;
irme a dormir pensando que no estás sola
y acostarme llegando a la conclusión
de que todas tus obsesiones son perfectas.
En un futuro quizá te mueras sola,
como hoy… como yo.
En un futuro, dicen que sos feliz;
y yo sigo pensando en lo que daría por tocarte,
por sentirte entre mis dedos,
por verte respirar…
En un futuro es claro que ya me volví loco,
como hoy.
En un futuro vas a enterarte de esto,
vas a enterarte de mí
vas a enterarte de todo lo que tenés en tu cabeza.
Y en un futuro sabrás vos que nunca quise lastimarte…
… que todo fue una casualidad/causalidad
(tachá lo que no corresponda).
En un futuro todo esto me va a matar
y es culpa tuya, mi amor.
En un futuro, ese día, te juro que te perdono (mi amor),
si vos me perdonás por ser como soy
en un futuro,
como hoy.
jueves, 20 de noviembre de 2008
La caída del estado de gracia
Siempre parece que estás a punto de explotar
en una lluvia de estrellas a
años luz de distancia.
Y tal vez sea la piedra de tu corazón
que te deja… en medio de la nada.
Y vos decís:
que soy yo el que está mal,
quien no tiene verdad,
quien no sabe volar… y bien…
… ¿No eras vos reina de algo?
Ahora mirá,
tu cabeza está rodando.
Y decís que el te trata muy bien,
que te dice que hacer
y no hacer...
... y toca como nadie tu piel.
Decís tener todo bajo el más sano control, pero dicen…
… que lucís desesperada.
Y yo sé
que me alegra que al fin
de cuentas estés,
como sea que estés…
… ¿No eras vos de ideas tan liberales?
Ahora mirá,
tu sexo llora mares.
Y me siento tan mal por vos…
… y todos los que te hicieron
creer tanta grandeza.
Porque hoy son los mismos
que están desgarrando sus pulmones,
pidiendo tu cabeza…
… ¿No eras vos dueña de alguien?
Ahora mirá,
no te conoce nadie.
en una lluvia de estrellas a
años luz de distancia.
Y tal vez sea la piedra de tu corazón
que te deja… en medio de la nada.
Y vos decís:
que soy yo el que está mal,
quien no tiene verdad,
quien no sabe volar… y bien…
… ¿No eras vos reina de algo?
Ahora mirá,
tu cabeza está rodando.
Y decís que el te trata muy bien,
que te dice que hacer
y no hacer...
... y toca como nadie tu piel.
Decís tener todo bajo el más sano control, pero dicen…
… que lucís desesperada.
Y yo sé
que me alegra que al fin
de cuentas estés,
como sea que estés…
… ¿No eras vos de ideas tan liberales?
Ahora mirá,
tu sexo llora mares.
Y me siento tan mal por vos…
… y todos los que te hicieron
creer tanta grandeza.
Porque hoy son los mismos
que están desgarrando sus pulmones,
pidiendo tu cabeza…
… ¿No eras vos dueña de alguien?
Ahora mirá,
no te conoce nadie.
lunes, 29 de septiembre de 2008
(sin título)
Cuando tu mejor amiga
jugaba a clavarle
agujas a sus muñecas,
vos comprabas flores, adornando a tu viejo,
perfumando la nada.
Y eso que ni siquiera
habías tenido, todavía,
una sola primavera.
Y creo que siempre me sentí demasiado viejo
para tenerte entre mis fantasías;
aunque los dos lo sabemos:
estamos hechos de una madera con las
mismas astillas.
Y ahora que estás resuelta a vagar por el mundo
sin equipaje ni nada
y yo tengo tantas fobias,
tantas paranoias,
que apenas puedo salir de mi casa.
Ahora que me siento tan bien
que la suerte no me parece un castigo
y veo que la muerte
ya no sabe bien
qué va a hacer conmigo,
me acuerdo de esos ojos
que se abrían en universos de colores
que nunca existieron;
de tus caderas, esquivando las penas
y algunos desamores.
Yo quiero saber donde estaba
cuando la vida
se bajó en mi parada.
Me gustaría algún día
despertar a tu lado
y me jures que es mentira.
Pero hoy a mí me sangran
los pulmones y, todavía,
a vos el apellido.
Y es que creo que siempre me sentí demasiado lejos
para merecer una de tus caricias;
aunque los dos siempre tuvimos
el mismo talento para perder
todo lo que quisimos.
Y aunque quiera seguirte, estás resuelta
a vagar por el mundo sin
equipaje ni nada,
mientras yo cargo con una cruz
de nostalgias y culpas
clavada en mis espaldas,
justo ahora que estoy tan bien
que las sonrisas no me son tan extrañas
y veo que lo que hace gloriosa esta vida
la memoria no lo atrapa...
... me acuerdo cómo me faltan
tu pasión y tus mañas,
tu eterna calma... quitándome el sueño.
Tus labios de fuego,
la sensualidad sin esfuerzos
y... pocas palabras.
Las veces que la vida
nos enseñó a lamer
nuestras propias heridas.
Parece que siempre estuvimos invitados
al mismo entierro.
Y ahora que nos sacamos
todas las caretas,
se ve, querida:
vos siempre fuiste la viuda
y yo, en realidad,
siempre fui el muerto.
jugaba a clavarle
agujas a sus muñecas,
vos comprabas flores, adornando a tu viejo,
perfumando la nada.
Y eso que ni siquiera
habías tenido, todavía,
una sola primavera.
Y creo que siempre me sentí demasiado viejo
para tenerte entre mis fantasías;
aunque los dos lo sabemos:
estamos hechos de una madera con las
mismas astillas.
Y ahora que estás resuelta a vagar por el mundo
sin equipaje ni nada
y yo tengo tantas fobias,
tantas paranoias,
que apenas puedo salir de mi casa.
Ahora que me siento tan bien
que la suerte no me parece un castigo
y veo que la muerte
ya no sabe bien
qué va a hacer conmigo,
me acuerdo de esos ojos
que se abrían en universos de colores
que nunca existieron;
de tus caderas, esquivando las penas
y algunos desamores.
Yo quiero saber donde estaba
cuando la vida
se bajó en mi parada.
Me gustaría algún día
despertar a tu lado
y me jures que es mentira.
Pero hoy a mí me sangran
los pulmones y, todavía,
a vos el apellido.
Y es que creo que siempre me sentí demasiado lejos
para merecer una de tus caricias;
aunque los dos siempre tuvimos
el mismo talento para perder
todo lo que quisimos.
Y aunque quiera seguirte, estás resuelta
a vagar por el mundo sin
equipaje ni nada,
mientras yo cargo con una cruz
de nostalgias y culpas
clavada en mis espaldas,
justo ahora que estoy tan bien
que las sonrisas no me son tan extrañas
y veo que lo que hace gloriosa esta vida
la memoria no lo atrapa...
... me acuerdo cómo me faltan
tu pasión y tus mañas,
tu eterna calma... quitándome el sueño.
Tus labios de fuego,
la sensualidad sin esfuerzos
y... pocas palabras.
Las veces que la vida
nos enseñó a lamer
nuestras propias heridas.
Parece que siempre estuvimos invitados
al mismo entierro.
Y ahora que nos sacamos
todas las caretas,
se ve, querida:
vos siempre fuiste la viuda
y yo, en realidad,
siempre fui el muerto.
La canción de las causas perdidas
Vení a la ciudad de las causas perdidas.
Un cabaret, en cada esquina,
para ahogar las penas
de hombres de plastilina.
Mujeres rotas, dobladas por la vida,
tejiendo mentiras...
... llorando cenizas.
Pero siempre sale el sol,
y llueve sin razón
y la banda toca la canción...
Hay una sola cosa que tenés que respetar:
nunca mires a los ojos
cuando vas a brindar.
Y si acaso te sorprende alguna
sombra del lugar.
No será la forma en que camines,
sino donde pisás. Vení...
... a la ciudad de las batallas perdidas.
Un casino, en cada esquina.
La casa nunca pierde...
... es gratis la morfina.
Mujeres rotas, bebés que gritan;
un atajo al paraíso,
acá todos somos primos...
... Pero siempre sale el sol
y llueve sin razón
y la banda toca la canción...
Y no te molestes, no hay farmacias abiertas.
Pero no desesperes, tranquila.
Acá no es un secreto,
¡todos tenemos sida! Vení...
... a la ciudad de corazones suicidas.
Una puñalada, en cada esquina.
Para matar los recuerdos,
regalan balas perdidas.
Promesas rotas, venganzas retorcidas;
espinas con tu nombre
abriendo viejas heridas...
... Pero siempre sale el sol
y llueve sin razón
y la banda toca la canción...
Un cabaret, en cada esquina,
para ahogar las penas
de hombres de plastilina.
Mujeres rotas, dobladas por la vida,
tejiendo mentiras...
... llorando cenizas.
Pero siempre sale el sol,
y llueve sin razón
y la banda toca la canción...
Hay una sola cosa que tenés que respetar:
nunca mires a los ojos
cuando vas a brindar.
Y si acaso te sorprende alguna
sombra del lugar.
No será la forma en que camines,
sino donde pisás. Vení...
... a la ciudad de las batallas perdidas.
Un casino, en cada esquina.
La casa nunca pierde...
... es gratis la morfina.
Mujeres rotas, bebés que gritan;
un atajo al paraíso,
acá todos somos primos...
... Pero siempre sale el sol
y llueve sin razón
y la banda toca la canción...
Y no te molestes, no hay farmacias abiertas.
Pero no desesperes, tranquila.
Acá no es un secreto,
¡todos tenemos sida! Vení...
... a la ciudad de corazones suicidas.
Una puñalada, en cada esquina.
Para matar los recuerdos,
regalan balas perdidas.
Promesas rotas, venganzas retorcidas;
espinas con tu nombre
abriendo viejas heridas...
... Pero siempre sale el sol
y llueve sin razón
y la banda toca la canción...
Sexo, mi amor
cuadro pertenece a Andrés Singer | ||
Vamos diseñando espejos
para escapar de nuestra naturaleza.
Criamos cuervos que nos comen vivos
para ocultar nuestras miserias.
Vivimos vomitando histerias...
... ¡cuando es sólo sexo, mi amor!
Vamos fabricando un mundo
de mecánica suicida.
Paleamos almas, construimos vida...
... sintética y sin calma.
Y ¿por qué vos tirás las balas?,
¡si yo pongo el pecho, mi amor!
A veces gritás, a veces
te callás...
... un silencio sin paz.
A veces despertás,
a veces te dormís... en cualquier lugar.
Estás cansada de
estar cansada de...
... Tu horizonte emocional
es una pastilla más,
... Tu horizonte emocional
es una pastilla más,
una risa histérica.
Una áspera nada... es un desierto.
Pero cuando hay viento,
¡cuando hay viento, ay, mi amor...!
Pero cuando hay viento,
¡cuando hay viento, ay, mi amor...!
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