jueves, 17 de marzo de 2011

Los amantes no saben nada

¿Sabés por qué sé que estás pensando en mí?
Porque hoy la noche está quieta,
suspendida...
... como vos,
como yo.
Porque puedo sentir tus ojos en el cielo.
Porque en el aire escucho tu voz murmurar mi nombre.
Porque tu sombra me cala hasta en los huesos.
Porque la luna está prendida fuego.
Porque la tierra ya no me deja dar un paso más.
Porque en realidad soy yo el que te piensa...
... porque yo creo que sé que vos sabés que yo sé
que vos estás pensando en mí.
Y la verdad que ya no tengo la más puta idea.

miércoles, 16 de marzo de 2011

La noche estrellada

Las estrellas se sienten más cerca hoy… si… eso es bueno. La luna, poco a poco, comienza a hacer sentir su presencia. Va haciendo suyo el cielo. Está siempre ahí. Imperturbable. Observando con su ojo acuoso y gris. Las habitaciones de las casas de la aldea destellan todavía y arrojan su luz a esta noche ridícula, fantástica. Sin embargo, todo está calmo y silencioso. La gente dejó las velas encendidas hoy para tratar de lograr un sueño más sosegado y sereno. No le gustan los rumores que trae esta oscuridad. Hace mucho que no llueve. Ya nadie recuerda cuándo fue la última vez. Los árboles están desnudos, desahuciados. Sus ramas se estiran con una profunda tristeza hacia el cielo como en una plegaria. La naturaleza es sabia dicen. Siempre que no se meta con uno. De ser así, entonces está loca. Eso es… ¿bueno? Es una noche tranquila. Se puede escuchar el antiguo lamento de las montañas, el murmullo de la brisa de mar detrás de ellas. Es un sonido hipnótico, anodino. Tal vez a otros los ponga nerviosos. Ya estoy tendido en la cama. Dejé las velas encendidas. Pareciera como que todos sabemos que algo está por pasar, pero todos debemos guardar el secreto. Tratamos de sentirnos preparados. Imposible. Algunos, quizá, todavía recen y hagan ofrendas a su dios salvaje y rencoroso. Todos los dioses son iguales. Las estrellas se sienten más cerca hoy… si… en esta noche estrellada… ¿eso es bueno?

Taller Literario Luna Roja. El cuadro pertenece a Vincent Van Gogh.  

viernes, 4 de marzo de 2011

Balada para un ama de casa desesperada (o Ylla)

Ylla, ¿podés verme?
Ylla... ¿podés sentirme?
Estoy en tus sueños despiertos,
bajo este cielo rojo...
... Tu esposo me quiere matar.
¡Ylla!, ¿vas a animarte aunque sea a llorar?

Tu corazón estalla en fiebre,
tu cuerpo está
tan pálido y frío como la sombra
de esta luna marciana.
Soñás con ojos azules
y manos tiernas,
recuerdos de lo que nunca fue
en cada una de tus grises mañanas...
... Tu esposo me quiere matar.
Ylla, ¿podés oirme?
¡Ylla!, sólo quiero escucharte cantar.

Ylla... la soledad te abraza,
las paredes te tragan.
Con tus ojos en el cielo,
¿oíste los truenos?
Tu esposo me vino a matar...
... me apunta y sonrío.
Ninguno de los va a saber nunca por qué.
¡Ylla!, cantá mi canción.

Una canción que dice nada

Tenés a tu puerta,
perros hambrientos y poco fieles
que están devorando tu entendimiento.
Y mientras tanto,
mujeres pulpo envueltas en pieles
te mienten algún juego.

El mundo gira al revés y yo sigo intentando...
... dar la vuelta en sentido contrario
y llegar primero.

Tenés en tu casa,
una cama que ya no es tu cama
donde duerme lo que era tu cuerpo.
Y en tu cabeza...
... una canción que dice nada
duerme el vacío
de un deseo.

Suelo pensar que no tengo final, y al final...
... siempre se me escapa el tiempo.

Y sólo queremos simplemente ser
y a veces... creo que salgo y te encuentro.
Y comprendé que prefiero
elegir lo que quiero...

... Abrí los ojos que hay
monos rapados vistiendo tu ropa
y una máquina te fabrica demasiado
tiempo libre.
¡Abrí los ojos que estás...
... soñando eras estrella de cine!
Vivías viajando y tenías
demasiado...
... tiempo libre.

Y el futuro, solía ser... impredecible.

jueves, 20 de enero de 2011

Despedida

Este amor que no sabe de imposibles
a menos que todo sea posible…
… que es una melodía sorda y atroz haciéndote cosquillas en el cuello.
Un perfume áspero y sensual que me intoxica los sentidos.
Un jardín en el paraíso… sin serpiente ni manzana,
un accidente esperando suceder,
un ascensor de servicio hacia la nada.
Una sospecha evidente,
una palabra impronunciable,
un impulso premeditado,
una promesa eternamente postergada.
Un día de los enamorados, todos los días,
sin las flores, ni el sexo o las caricias.
Un vestido que ya no te queda...
... una balanza que me marca un kilo menos cada día.
Un chiste que no le hace gracia a nadie
más que a nosotros dos, cuando nos permitimos ser uno.

Este sentir inabarcable que no deja de desearte,
tu deseo torpe de sentirme…
… que se quedan en eso, nada más.

Este amor que no lo predice ningún horóscopo
y ni siquiera el infinito puede contenerlo.
Y no hay psicologías que puedan condicionarlo.
y avanza contra todas las opiniones;
que sólo existe en nuestras intuiciones
atravesadas por desencuentros
que se confunden en estas ganas de querer
aprender a querernos.

Este paisaje hoy desierto de sensaciones
por la ventana de un tren que va a ninguna parte.
Este viaje al olvido
que está siempre interrumpido
mientras alguien en el pasillo besa un rosario
a la hora que los santos se confiesan.

Este amor que es todo menos lo que debe ser,
que dice todo lo que no debe decirse
y existe siempre en el lugar y momento exactos donde no debe hacerlo.
Este amor es una locura razonable,
un tango en tres por cuatro,
un suspiro que se nos vive escapando,
un sueño insomne en la madrugada…
… una duda, una corazonada.
Un suspenso tortuoso entre nuestros cuerpos
desbordados por la ansiedad.

Esta espera en el desengaño de una llamada que no quiero contestar.
Esa película que nunca voy a terminar de ver.
Esa canción que te recuerda a mí… aunque nunca lo hayas dicho.
Este nombre que me es ajeno a menos que esté en la punta de tu lengua.
Este vacío desesperante de pasiones ni interrogantes,
estos labios que no saben besarse,
estas miradas que se excitan al esquivarse
y las palabras que no nos dejan
desnudar en silencio 
todos nuestros miedos.

Esta vida en blanco y negro,
y de andar
partidos a la mitad.

Esas cosas que llevan mi nombre en tu corazón
y hoy hiciste tuyas,
es la forma más cobarde de no querer decirme adiós.

Estas ganas de mirarte y no pensar
y volver a mirarte una vez más.
Esas ganas que te arden y te tajan la piel
de decirme que querés que me quede… solamente un rato más…
… es arena entre las manos,
es cansancio,
una lluvia que no moja.
Simplemente humedece los fragmentos de esta historia
que ya a ninguno le interesa contar.

Este miedo a perder el control por completo en el otro,
casi tan fuerte como el miedo
de no poder volver a querer nunca más,
enredados en un juego
que ya ninguno puede ganar.

Este sentir enajenante que no deja de desearte,
ese deseo terco de sentirme…
… quedan en eso, nada más.

Este laberinto en el que los senderos se abren y se dispersan,
y vuelven a estrecharse continuamente.
Uno a uno, los vamos caminando
sabiendo que ya no podremos volver sobre nuestros pasos,
sin buscar una salida,
sin mirar atrás ni hacia delante.

Este amor que me atraviesa, envuelto en espinas,
quiere besarte el alma,
y se desangra antes de tocarte.

Este amor que me pedís a los empujones
y me arrojás de vuelta con violencia,
que me pone de rodillas,
me desarma y vuelve a armar cuando se le da la gana...
... trae consigo esta angustia inapelable
de saber
que este amor está condenado
a quebrarse en ese mismo instante
en el que quiere ser.

domingo, 9 de enero de 2011

Sol de agosto


Hay un océano de sal
con una calma tierna y oscura
que se esconde detrás
de sus ojos.
Y mientras sus dedos hacen las olas
que desenredan su pelo,
tal vez este sol de agosto…
… nos de su fuego.

Y deberías ver la forma,
la pasión con la que enciende
e ilumina a su paso todo
lo que toca.

Mientras sus labios me suspiran
el secreto de su risa,
tal vez esta tormenta…
… traiga una brisa.

Mujer,
¿sentís el movimiento?
Mujer, mujer…
… estamos volando alto.
¿Sentís mi corazón?
A estas alturas… ya no hay suelo.

Algunos dicen que tengo
algo que inspira paz,
pero no saben que estoy hecho de fuego y cenizas.
Algunas cosas vendrán
y otras no volverán.
El tiempo nos va a cambiar… en tantos aspectos.

Y si nunca me abandonás,
yo te prometo esa paz
que hoy tantos dicen que les debo.

Mujer,
a estas alturas... ya no hay cielo.
Mujer, mujer... 
... ¿sentís el movimiento?

sábado, 1 de enero de 2011

Las mujeres y la edad

Años de ansiedad... en los ceniceros...
... pastillas, insomnio... maquillaje
y espero.

Cuando sonrío te digo mi edad
pero eso sólo si...
... vuelvo a sonreírte a vos.
No hacen falta razones.
No quiero ser una condición.
Ni condicional... a nada.

Mañana todo es probable...
... si pensás en levantarte, no más.

Mis entrañas quieren hablar.
El lenguaje ya no
traduce bien lo que siento.
Haríamos lo que fuera para...
... excitarte, liberarte
sin pedirte nada.

Vení sentémonos junto al mar.
- "¿alguna vez quisiste más?". - "sin dudas".
- "no creo que haya algo más..."
... tormentas eléctricas de impulsos e histeria.
Todo es tuyo.
Mi voluntad hacia todo lo demás.